Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología La Selva

En el municipio de Rionegro (Antioquia), el Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología La Selva conmemora 70 años de servicio al país, consolidándose como uno de los principales referentes nacionales en ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo sostenible de la agricultura colombiana.

Mucho antes de convertirse en un centro de investigación, La Selva ya ocupaba un lugar importante en la historia del Oriente antioqueño. A finales del siglo XIX, el predio hizo parte de las tradicionales rutas de arriería que comunicaban a Medellín con el suroriente de Antioquia. Según la tradición oral, la hacienda funcionó como una posada, en donde viajeros y arrieros con sus recuas, descansaban antes de continuar con sus travesías por las montañas antioqueñas.

Con el paso del tiempo y durante la mitad del siglo XX, La Selva se consolidó como una hacienda dedicada a la producción lechera, hasta que en 1956 fue adquirida por la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero (Caja Agraria), con el propósito de destinar este territorio al fortalecimiento de la investigación agropecuaria nacional.

Así comenzó una nueva etapa que transformó este histórico predio en uno de los escenarios científicos más importantes para el desarrollo del agro colombiano.

Desde entonces, La Selva evolucionó de Subestación a Estación Experimental, posteriormente a Centro Regional de Investigación (CRI), luego a Centro de Investigación y actualmente, a Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología de AGROSAVIA, una transformación que refleja el fortalecimiento permanente de sus capacidades científicas, su infraestructura y su orientación estratégica desde el quehacer misional.

Durante estas siete décadas, y bajo la administración de entidades como el Departamento de Investigaciones Agrarias – DIA, el Instituto Colombiano Agropecuario – ICA y la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria – AGROSAVIA (antes Corpoica), La Selva ha liderado procesos de investigación, innovación y transferencia de tecnología para fortalecer los sistemas productivos de clima frío y medio de los valles interandinos colombianos.

Sus aportes han contribuido al incremento de la productividad, la competitividad y la sostenibilidad del sector agropecuario. Su trayectoria científica ha generado importantes contribuciones en la biodiversidad de cultivos como maíz, fríjol, papa y arracacha; en frutales como lulo, mora, uchuva, tomate de árbol, brevo, granadilla, curuba, aguacate y plátano; en hortalizas como tomate de aliño, pepino, pimentón, ají, brócoli, coliflor, lechuga, repollo, zanahoria y cebolla de rama; además de plantas aromáticas, medicinales y condimentarias, así como otras especies de interés como estevia, mortiño, fique e higuerilla.

A lo largo de su historia, La Selva también ha consolidado capacidades únicas que hoy constituyen hitos para la investigación agropecuaria nacional.

Entre ellos, sobresale la conservación de una réplica del Banco de Germoplasma Vegetal para la Alimentación y la Agricultura, que resguarda parte del patrimonio genético del país y constituye un recurso estratégico para la seguridad alimentaria, la adaptación al cambio climático y el desarrollo de nuevas variedades.

En 2015 y como parte de un proceso de transformación, AGROSAVIA abre la Sede Eje Cafetero, adscrita al Centro de Investigación La Selva, con el propósito de fortalecer la presencia corporativa en Caldas, Risaralda y Quindío, ampliando así las capacidades corporativas en estos departamentos, estrategia que permitió consolidar una mayor articulación con productores, gremios, universidades y entidades territoriales, aunando esfuerzos para atender las principales demandas tecnológicas de los sistemas agropecuarios en la región del Eje Cafetero.

La Selva ha fortalecido igualmente su infraestructura científica con la Planta Piloto de Agroindustria Rural, espacio dedicado al desarrollo, validación y escalamiento de procesos para agregar valor a la producción agropecuaria, mediante la transformación de materias primas y la generación de nuevos productos.

Otro de sus logros más representativos es la consolidación de la Planta de Producción de Tamarixia radiata, referente nacional para la reproducción de este controlador biológico utilizado en el manejo del Huanglongbing (HLB), la enfermedad más devastadora de los cítricos en el mundo. Esta capacidad ha permitido apoyar programas de manejo fitosanitario en las principales zonas citrícolas del país, mediante alternativas más sostenibles y amigables con el ambiente.

En los últimos años, La Selva ha fortalecido además su papel como escenario de transferencia y apropiación social del conocimiento, a través de iniciativas como la Vitrina de Experiencia «La Selva del Tesoro Verde», un espacio interactivo que integra ciencia, innovación y experiencias demostrativas alrededor del cultivo del aguacate, permitiendo que productores, estudiantes, asistentes técnicos, extensionistas, visitantes y público en general, conozcan de manera práctica los avances alcanzados. Hoy, como parte de la Red Nacional de Centros de Investigación y Transferencia de Tecnología de AGROSAVIA, La Selva constituye un nodo estratégico para generar, validar y transferir conocimiento científico, articulando capacidades humanas y tecnológicas para responder a los desafíos del agro colombiano.

El impacto de La Selva trasciende la investigación. Miles de productores, asistentes técnicos, extensionistas, estudiantes e investigadores han participado en procesos de formación, días de campo, giras técnicas y vitrinas tecnológicas, fortaleciendo la adopción de innovaciones en diferentes regiones del país.

La Selva también representa un invaluable patrimonio ambiental. En sus 64 hectáreas conserva uno de los últimos relictos de bosque altoandino del Valle de San Nicolás, reconocido desde 2014 como Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI), convirtiéndose en un laboratorio vivo, donde además de prestar servicios ecosistémicos a la región, convergen la investigación científica, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible.

Después de siete décadas, La Selva representa mucho más que un centro de investigación. Es un patrimonio científico de Colombia, donde se encuentra historia, conocimiento e innovación para generar soluciones a los retos y limitantes que tiene el sector agropecuario en nuestro país.

Su trayectoria demuestra que investigar no significa únicamente desarrollar tecnologías, sino también fortalecer los territorios, conservar la biodiversidad y crear oportunidades para las comunidades rurales.

Con una visión orientada al futuro, el Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología La Selva continuará fortaleciendo la generación de conocimiento, la innovación y la transferencia de tecnología al servicio del país.

Ese compromiso constituye el legado que hoy le entrega al territorio, al departamento y al país, con la convicción que la investigación, el Desarrollo y la Innovación (I+D+i) son el motor fundamental para construir un agro más competitivo, sostenible, resiliente e incluyente.

Setenta años después de iniciar esta historia, La Selva sigue sembrando ciencia, cultivando conocimiento y generando aportes que contribuyen al mejoramiento de los sistemas productivos, el bienestar de los productores, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible del campo colombiano.

Publicaciones Similares